domingo, 3 de mayo de 2009

Etopeya. Cronografía.

Sus acciones no se condecían con sus pensamientos. Ni con sus valores. La explicación para esto era que, muy en el fondo de sí, quería derribar todas esas barreras que desde niño tenía y que sus padres las habían llamado “valores”. “El valor de la tolerancia”, que tanto había tenido que cultivar, lo tenía arto ya que el sólo hecho de tolerar un minuto más aquellas mediocres conversaciones sobre si es o no conveniente usar tal u o cual pantalón en estos días nublados. Ya no quería detenerse más a pensar si era correcto decir lo que pensaba para tratar de no hacer sentir mal a alguien. Ahora iría por la vida haciendo y sintiendo según se le antojase y no como debería hacerlo según reglas impuestas por quién sabe qué reprimido tratando de coartar las acciones a tipos libres como él o que, por lo menos se creían así de libres para ir por la vida.


Era comienzos de junio cuando se vino ese temporal. La lluvia azotaba los cristales desde el amanecer hasta la noche y, cuando no era así, su ausencia hacía sentir el intenso frío de aquella época que se avecina. Era junio, cuando el viento hace bailar a los árboles una danza impaciente e impetuosa. Era junio, en sus primeros días, cuando los caminantes se tornan frágiles en su andar; cuando, entre el viento y la lluvia, hacen que se asemejen a sólo unas tiernas hojas caídas por el otoño que ya se va, y que se arremolinen junto a otras hojas y papeles y bolsas plásticas junto a otros caminantes en paraderos que desbordan más gente tratando de cubrirse del agua que los sigue. Es este mes que hace brotar escritos como si fueran flores en primavera y que llevan ese dejo de nostalgia por días de octubre.

1 comentario:

  1. "Sus acciones no se condecían con sus pensamientos"... EX CE LEN TE.
    Quiero que escribas más o que pongas más cosas... ya?.
    Te extraño :)

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