-¿Me amas?. Ya sé que dirás que sí, y yo os creeré. Y jurareís y podriaís jurar en falso. Dí que me amas, dímelo en verdad.
-Señora, lo juro por la sagrada luna que tiñe de plata las copas de esos frutales...
-No jures por la luna, la luna inconstante que cambia cada mes en su órbita redonda. No sea que tu amor resulte tan variable.
-¿Y por quién he de jurar?
-No has de jurar por nadie. O, si lo haces, jura por ti mismo, que eres el dios que adoro. Sólo entonces te creeré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario