sábado, 23 de mayo de 2009

El mismo día, pero cada vez más frágil.


Cuando iba en la Enseñanza Media, me devoraba cada libro de Lengua Catellana. El de 1ero Medio es uno de mis preferidos. De allí recuerdo un "Fragmento de carta de amor"...

Recordada Carmen: No sé si hablarte de amor... Ha pasado demasiado tiempp; demasiado sobre nosotros y sobre la ciudad. Ya nada es lo mismo, supongo; ya tus ojos deben tener otras miradas y seguramente los mástiles que veíamos desde la azotea -¿recuerdas la azotea, los besos en la azotea, nuestras manos descubriendo un mundo en la azotea?- ya han sucumbido en largos viajes sin retorno. Pero no quiero estar triste. Es posible que tú estés recorriendo todavía esas calles, y que si yo volviese sería posible encontrarnos de pronto, reconocernos a pesar de los años y revivirnos, quizás derrotar para siempre el error de no haberme yo quedado y de haberme tú dejado que no me quedara. Sí, te hablaré de amor, del que se quedó allí varado entre tus recuerdos y tus olvidos. ¿Porque me recordarás, no es cierto?. Nunca he vuelto a ser el mismo, desapareciendo cada vez que algo desaparece de ti en mi memoria y que algo desaparece de mi en la tuya. Es que los días que se han sucedido desde entonces unos tras otros son en realidad siempre el mismo día, pero gastándose: aquél del andén, aquel en que comenzaste a borrarte bajo la lluvia ante mis ojos pegados al vidrio del vagón de ferrocarril que se alejaba, que irremediablemente se alejaba... El mismo día, pero cada vez más frágil, cada vez más fatigado de ser el mismo día, más resignado a no ser ya ningún otro...

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