domingo, 17 de mayo de 2009

Balada del Mal Genio.


Hay días en que siento una desgana de mí, de tí, de todo lo que insiste en creerse y me hallo solidariamente cretino apto para que en mí vacilen los rencores y nada me parezca un aceptable augurio. Días en que abro el diario con el corazón en la boca, como si aguardara de veras que mi nombre fuera a aparecer en los avisos fúnebres, seguido de la nómina de parientes y amigos y de todo el indócil personal a mis órdenes. Hay días que ni siquiera son oscuros, días en que pierdo el rastro de mi pena y resuelvo las palabras cruzadas con una rabia hecha para otra ocasión, digamos, por ejemplo, para noches de insomnio. Días en que uno sabe que hace mucho era bueno. Bah!, tal vez no hace tanto que salía la luna limpia como después de un jabón perfumado. Y aquello si era aunténtica melancolía y no este malsano, dulce aburrimiento. Bueno, esta balada es sólo para avisarte que, en esos pocos días, no me tomes en cuenta.


Aparte de ser uno de los tantos poemas que de Benedetti me identifican, es también un homenaje, un "lo vamos a recordar siempre".






1 comentario:

  1. "Hay días que ni siquiera son oscuros, días en que pierdo el rastro de mi pena y resuelvo las palabras cruzadas con una rabia hecha para otra ocasión, digamos, por ejemplo, para noches de insomnio."
    Paulina, me gusta citar algunas partes de tus cosas. Te quiero.

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