Detenerse un instante. Pensar lo simple del momento, lo simple que es la vida. Detenerse y sentir la fugaz brisa de otoño. Deternerse en tus ojos y vivir la eternidad de tu risa. Detenerse a sentir cómo tu mano me saluda en esta calurosa mañana. Detenerme en tus abrazos, en tu voz al teléfono, cada vez más lejana, cada vez más cerca. Detente y siéntate conmigo que se nos va el atardecer sin saludarlo. Detente y espérame que el mundo va muy de prisa. Detengámonos y dejemoslo pasar a nuestro alrededor, que ya no nos importe el mundo.
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