miércoles, 1 de julio de 2009

Viskningar och rop.


- Lo más oportuno sería vender la hacienda. Yo divdiría el patrimonio restante: el resto de las tierras, las cosas de la casa, los cuadros, la biblioteca, creo que vamos a... ¿Qupe crees que debemos hacer con Anna?. Yo le daría un pedazo de tierra y renunciaría a sus servicios. También darle algunas pertenencias de Agnes. Fue tan abnegada con ella, estaban tan unidas. Era una relación tan íntima que resultaba vergonzosa, creo que... Es cierto, muchas veces he intentado quitarme la vida. Lo sé, es asqueroso, humillante. Es inconsebible vivir así. Te asuguro que Hendrik es un abogado excelente. Mi esposo dice que soy muy torpe. Tiene razón. Yo soy así. Tengo las manos demasiado grandes, ¿comprendes?, no me obedecen.

Y tú así sentada, leyendo tan calladita... Como si la conversación no fuera contigo. ¿Te das cuenta cuánto te odio? ¿Sabes que encuentro ridícula tu mirada enfermiza y tu sonrisa vacía? Y todo te lo callas, te lo callas. Yo sé quién eres tú. Tú y tus caricias y tus falsedades. No sé cómo se puede vivir con tanto odio como el que llevo dentro sin encontrar perdón ni alivio, sin apoyo, sin nada. ¿Lo ves? Nada me importa. ¿Te das cuenta?. Así de claro habla Karin.

Y tú ahí, impávida, con tu fría sonrisa. ¿En qué estás pensando? ¿Me los puedes decir?. ¿Se puede saber cuál es tu opinión? ¡No!. Debí imaginármelo. Prefieres callar.
¡muy propio de ti, María!.





[Dedicado a quién es la única persona que escucha mis gritos y susurros.]

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